domingo, 22 de noviembre de 2015

Midsy 'la pálida' {Parte III}

Al día siguiente, cuando llegué al instituto, le conté a Inés -y a todos- lo que había ocurrido la noche anterior con mi armario. Pero, trágicamente, tuve que cortar la conversación. La chica morena me contó que Carlos, su noviete, había sido descubierto en su cama. Oh sí. Lo siguiente ya lo sabía. No tenía porqué contármelo ¿No? Sí. Ya sabía que me iba a decir pero aún así la dejé que continuara con la narración.


El chaval tenía un corte en la yugular y varias puñaladas en el corazón y tórax. Oh Dios. Basta. Basta. Cierra los ojos. No necesitas ver u oír nada más. Me cago en toda la puta madre fue lo primero que me vino a la cabeza pero, naturalmente, no lo dije, no tenía sentido alguno.  ¿Qué sentido iba a tener aquellas palabras en boca de una cría de 14 años? ¿Eh? Pues ningún sentido. Así de simple.


Carraspeé y volví a mirar a mi mejor amiga ¿Qué hacía ella en el instituto? ¡Tenía que estar acompañando a su novio muerto! Se lo pregunté y ella me respondió que ya tendría tiempo ¿Tiempo de qué? El funeral de un ser querido era una sola vez en la vida -o, mejor dicho, en la muerte-.

Aquel día transcurrió a marchas forzadas. Tan rápido fue que ni me dí cuenta cuando llegué a casa ¡Tú fíjate! La cena llegó enseguida ¿Y esa tarde qué? Pues pensando en Inés, Carlos y todo lo que decían en las noticias ¿Por qué eran tan crueles, morbosos e hijos de puta los miembros de todos los informes? En fin, malditos perros. Ojalá les llegara la hora.

Tras la cena realicé el mismo proceso que el día anterior. Cogí el diario y me puse a escribir.


15 de mayo

Quedan dos días para mi cumpleaños. Estoy deseando que llegue pero a la vez tengo miedo. Mucho miedo ¡Venga va! Ese día es mi cumpleaños y no puedo tener miedo ¿Miedo de qué? Será mejor no pensar en ello. Hoy Inés estaba rota. Y ver su rostro me ha roto a mi también. ¿Por qué las cosas tienen que ser así? Carlos se ha marchado y la tristeza de la chica nunca nos abandonará. Oh. Lo siento. Lo siento demasiado. Ella no se merece esto. El chico murió mientras dormía ¿Qué coño? Ya está. No tengo ganas de darle a la cabeza ¡Buenas noches!

Me quedé dormida de manera fugaz. Pero cuando abrí los ojos, contemplé el reloj de la mesilla. Eran las cinco de la mañana Oh, Oh. La voz de la noche anterior volvió a resonar en el mismo sitio. Me giré en la cama y miré hacia el armario. Lo que fuese provenía de ahí. Dios. Qué miedo. Era una voz femenina apagada, muy apagada. Decía algo así.

'No creéis en mi, malditos insensatos. Os iré matando uno a uno. Midsy existe y está cerca de vosotros. En vuestr..'

¡Basta! No quise escuchar más. Lo demás ya lo sabía. Cerré los ojos. Los apreté y apreté. Probé suerte realizando aquel ejercicio psicológico que te ayudaba a dormir y al final lo conseguí completar. Me dormí en menos de dos minutos 


Continuará...


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