domingo, 22 de noviembre de 2015

Midsy 'la pálida' {Parte II}


La mañana pasó y la tarde también. En ambas, yo, atónita a lo ocurrido, no pude pensar demasiado bien. Las palabras de Inés removían algo de mi interior. Aquello que había oído no estaba bien ¡Qué pollas iba a estar bien! El niño había sido descuartizado. Dios mio, qué cosas.




Cuando llegué a casa intenté desconectar de todo. Merendé, pues tenía clases por la tarde, me puse algo divertido en la televisión y rápidamente volví a pensar en todos los estímulos que había recibido aquel día.

Ya, por la noche, después de cenar me fui a mi habitación. Apoyé la cabeza en la mullida almohada pero no conseguí dormirme. Al instante pensé en algo que podía ayudarme a dormir. Agarré entre mis manos el diario que había sobre la mesita de noche y comencé a escribir.


14 de mayo

Aún quedan tres días para mi cumpleaños. Hoy, Inés, nos ha hablado de una chica que mata personas, personas que no creen en ella. ¿Será verdad todo esto? No lo sé y prefiero no saberlo. Me está entrando sueño, mejor será que me vaya a dormir. Intentaré no pensar en nada. Buenas noches diario. 

Cerré el diario y me dí la vuelta en la cama. Podía decir que esa noche fue buena pero, tristemente, mentiría. A las cinco de la mañana, más o menos, escuché algo, un ruido. Algo perturbó mi sueño ¿Qué era? Abrí los ojos, me tapé hasta arriba con la sábana e intenté no respirar. Aquello, fuera lo que fuese, provenía de mi habitación. Agudicé el oído pero no logré captar nada. ¿O sí? Eso provenía de mi armario. Joder. Fue lo primero que pensé.

Los huesos de todo mi cuerpo empezaron a temblar y en mi espalda podía notarse ese sudor frío tan incómodo que solo te visita cuando estas nervioso o cagado de miedo. Yo era más bien la segunda opción. Me destapé, corrí las sábanas e intenté mirar hacia todos los lados. Al fín localicé el centro de todo. Era mi armario. Provenía de él, confirmado.

Sin miramiento alguno me eché las sábanas y el nórdico sobre la cabeza. Me concentré durante los siguientes cinco minutos en un ejercicio de esos para relajarte, para conseguir dormirte. Y, pese al ruido de cosas inteligibles que se podía descifrar, conseguí dormir.


Continuará...

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