miércoles, 20 de mayo de 2015

El adiós {Parte IV}



El acto ya estaba servido; lo que iba a ocurrir en ese lugar no se podría recordar por más tiempo. Si todos pudiesen irse del lugar, no lo harían aunque debiesen. Iban a defender lo suyo y de ahí a saber qué saldría. Harley miraba al hombre que tenía frente a él; el hombre hacía lo mismo. Y los demás miembros, ahora secuaces de Quinn, se tensaban mientras el tiempo continuaba pasando lentamente. 


En el cielo de aquel sitio sin salida emergió una sombra. Esa sombra se quedó agazapada, ocultada de posibles vistas y recorrió con su mirada el lugar mientras los de abajo parecían hablar. A la chica que allí permanecía le daba igual, solo quería ayudar al bando que ella creía positivo, vengador y bueno.

Ella echó un vistazo a derecha e izquierda. No veía nada diferente. Bajó su mirada para intentar atrapar la conversación aunque sus oídos tenían que emplearse al doble - Bien, a ver qué haces. Toca a Harley y mueres - sentenció la mujer a la par que se ponía aquellas gafas. Selina había acudido, queriendo, a la gran cita. La lucha ahora parecía decantarse más por el bando de la chica rubia de ojos azules ¿Alguna vez había estado a favor de aquel extraño hombre y nuevo villano de Gotham?

Acertijo se aclaró la garganta y golpeó, con su bastón verde, en el suelo - ¿Un hombre es dueño de sus deseos? ¿Triunfos o maldades? - tras su antifaz color violeta miró al hombre. ¿Habían formado una extraña coalición para vengar a los dos personajes más iluestrs de la ciudad? Eso parecía. - ¡Ya! - solo dijo eso y se apartó, dejando que el hombre regordete que estaba tras él empezase con la función. Pinguino le arrojó el paraguas, con mala fe, para darle en la cabeza. Sin embargo falló. El hombre se rió y puso alerta su cuerpo. Lo siguiente que recibió fue una patada de Harley ¡Cómo se notaba que había sido gimnasta! 

- ¡Quiero a Mr. J! ¡Quiero a Mr. J! - le dio otra patada, esta vez en el estómago - Me voy a ir de aquí con una buena venganza ¡¿Entendido?! - aprovechó que el hombre se retorcía de dolor para agarrarle de la cabeza. 

- Harley, pon fin - le ordenó Ivy a su amiga mientras se ponía al lado de acertijo - Mira. Tenemos problemas - le advirtió la chica de los mocos señalando a los hombres que acudían al rescate de quien parecía ser su jefe - Esto va a ser una fuerte batalla - susurró alejándose, perdiéndose de vista y desapareciendo de la escena.

Acertijo miró a pinguino y el regordete echó a correr pero su suerte pronto se vio fustrada. Uno de los secuaces que habían acudido a salvar a su jefe le arreó un fuerte puñetazo en la cabeza; le quedó K.O. Acertijo puso cara de lástima y alzó la voz - ¿Es que el hombre es una bestia sin corazón? ¿Por qué estos modales? ¿Acaso la raza humana es así? - detrás de su antifaz un hombre se avergonzaba.

- ¡HARLEY! - le advirtió una voz femenina a la chica rubia antes de que esta recibiese un fuerte golpe como el que acabó con el empeño de pinguino. Era Selina la que advertía a la chica. Descendió para colocarse al lado de la chica y le dedicó una sonrisa - Tenemos juego - sacó su látigo dispuesta a emplearlo.


***
El nuevo villano quedaba en pie. Harley también. Nadie más. Todos habían caído de una u otra manera - Oh. Rubia. ¿Tú eres la novia del joker? -  le agarró un mechón rubio y tiró de ella, revolcando a la chica por el suelo - Vamos a jugar. He oído que a ti te encanta jugar - las fuerzas de Harley se estaban debilitando. Iba a perder, fracasar la venganza de Mr. J. No podía imaginarlo....

- Pon fin a esto - susurró una voz antes de cerrar los ojos - Oh. Dios mio. - se arrepintió el caballero de la noche que lo miraba todo oculto en unos bidones, dispuesto a salir cuando se le necesitase. Se llevó las manos a la cabeza cuando vio como el Joker había hecho una de sus apariciones espectaculares y estaba defendiendo a su Harley...

- ¡TARÁ! Soy Enrique Octavo ¿Sabes? Soy Enrique Octavo ¡Me encanta el vino y las mujeres! No sé qué y no se cuanto pero Enrique Octavo yo soy.... ¡Tará! - Tarareaba el Joker sin sentido...

Ni el Joker ni Batman habían muertos; ambos habían colaborado para salir de allí con vida, engañando al villano que ahora está criando malvas en el cementerio. Pinguino y acertijo se recuperaron en muy poco tiempo; Ivy desapareció y Selina quedó fuertemente magullada. Ahora Harley es feliz, su pudding nunca murió. Y, actualmente, vuelven a disputarse, batallitas sin fin, el caballero y él.

FIN

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