lunes, 9 de febrero de 2015

¿Quién es? {Parte X}


La periodista cerró los ojos e intentó pensar que se lo estaba imaginando, pero no, era verdad. Alguien, detrás de su figura, estaba subiendo las escaleras. ¿Quién sería? ¿Querría vengarse? ¿O es que había alguien más en la casa? Las dudas se resolvieron, es decir, la de la escalera no. Frente a ella, la puerta que había, siguió abriéndose poco a poco, dejando que por ella se colase la oscuridad que sumergía el lugar. Sí; nunca se habían percatado de la hora que era, hasta ese momento. A decir verdad, por la escasa oscuridad que se colaba por la ligera línea que caía por la puerta.

Una vez abierta del todo, la periodista miró a la persona que se escondía allí y no pudo hacer nada. De la impresión que se llevó, la chica se quedó petrificada - Vaya, veo que has visto... a un fantasma - dijo la persona irreconocible y volvió a sonreir.

- ¿Pe..pero cómo? - preguntó nuevamente la señorita periodista
- Deja tus preguntas para después. Habéis sido más tontos de lo que pensaba - y dicho esto, la señorita Lydia de Boer rió y rió. Sí, de Boer. La misma que había muerto, al comienzo de la cena, de un disparo entre ceja y ceja.

¿Cuál había sido la explicación a aquello? Lydia estaba viva. Y aún había alguien que subía por las escaleras ¿Sería algún cómplice del lugar? Tiempo al tiempo, todo se resolvería. Ahora lo más importante, según Lydia, era explicar todo el juego que se había montado - Verá, señorita Docks, es muy fácil jugar con maquillaje y detonadores... ¿no cree? - y dicho esto estalló en una sonora carcajada, mientras la persona que subía por las escaleras pareció pararse en ellas y no continuar - Aproveché que todos estaban embelesados con el tiempo, que no podía verse nada y... ¡Usé mi preciado maquillaje para reírme de todos ustedes! - el maquillaje de la morena podía notarse aún, tenía la falsa sangre pegada en las cejas y en la frente. El supuesto orificio de bala también estaba - Solo tuve que dejar la suerte en las manos del doctor. Uy Jasper, Jasper, Jasper... ¿Qué habrá sido de él? - De Boer alzó la ceja izquierda y se marcó otra gran risa.

Frente a ella, la periodista alucinaba. De todas las situaciones locas que había vivido esa se llevaba el número uno. Jugar así con unas personas, con unas vidas... ¡Qué jodido genio del mal era quien podía conseguir eso! - Aproveché, también, la oscuridad, para detonar con este botón - le señaló el pequeño botón a la chica rubia - la grabación de una falsa pistola al ser disparada ¡Voalá! ¿No soy un genio? - La explicación de ella estaba ya analizada pero.. ¿Y todos los demás? ¿Por qué los reunió a ellos y no a los demás? Tenía una ligera idea pero no quería apostar en vano.

- Pe..pe..pero..¿El sacerdote? - preguntó la periodista
- Ese asqueroso... fue fácil darle el botoncito a Benjamín si que os dieseis cuenta. Aunque, en eso sí, hubo realmente un disparo - ¿Conocía a Benjamín? Es decir, Benjamín estaba aliado con ella.
- ¿Y Benj..Benjamín? - volvió a intervenir la periodista
- Creo que a eso puedo contestar yo - Otra voz femenina, a su espalda, habló. Según bordeó la mujer a la periodista, se dejó ver. Efectivamente era la viuda. - Fue fácil deshacerse de ese patán - la sonrisa que deslizó la viuda lo decía todo.

La situación estaba resolviéndose poco a poco - Yo no he matado a nadie -  Lydia tiró el botón, que había detonado, y alzó  las manos mirando a la periodista - Al sacerdote lo mató Benjamín. La bibliotecaria, pobre chica, se suicidó sin darse cuenta. La curiosidad dicen que mató al gato.. ¿Ya sabes quién fue el gato, cierto? - Lydia miró a la viuda y ambas dirigieron su mirada hacia la periodista - A la tabernera y al doctor los 'mató' también Benjamín... - siguió diciendo Lydia y, por la expresión de la señorita Docks, esta no se esperaba nada.

- Claro que el pobre Benjamín no se esperaba esto.. - la viuda tomó el turno de palabra a Lydia y, gracias a sus manos, simuló apretar una cuerda, hacer un nudo; en palabras más exactas, imitó la muerte del mayordomo - Después, el señor alcalde, de cuerpo presente - continuó la mujer de negro - me atacó con esto - la viuda llevó su mirada hacia otra lámpara que había cerca de ellas - Por supuesto, eso no te puede matar. Es más, ni te deja inconsciente. Tontos ustedes que pensaron que con un simple golpe había encontrado la muerte - se sacudió el pelo, dejando a ver el hilo, ahora espero, de sangre, que le caía desde la cabeza .Y tras acabar, miró el cuerpo sin vida del alcalde.

- Pe..pe..pero él se suic..suicidó... yo pen...pensé que era él - entró en la conversación, de dos, la periodista
- Pensé, pensé ... - puso un tono, de chiste, Lydia, mofándose de la señorita Docks.

Esta señorita siguió sin creerse nada - Hay una última duda... ¿Por qué nosotros? ¿Por qué? - esa era la pregunta del millón. La mujer de negro miró a Lydia y la dejó responder. Aunque no hizo falta decirle nada, pues los ojos de la anfitriona se dirigieron a un cuadro que tenía por ahí colgado, en ese mismo pasillo - Exacto, señorita... ¿Se acuerda hace 13 años en el juicio de Laripox? - Lydia sonrió - En aquel juicio todos ustedes, excluyendo a la señorita Rebecca y al señor Benjamín, me acusaron. Dijeron que yo era una real loca que solo merecía estar encerrada en el psiquiátrico del que era jefa. Usted, supongo que se acordará, fue la encargada de verter calumnias y mentiras a mi persona; la respetada Doctora Lydia de Boer. Por eso les metí a todos; prometí venganza y mi venganza se ha cumplido, gracias a mi compañera de profesión. Inútiles - siguió riendo Lydia, viendo como su plan había dado los frutos deseados. Los había reunido a todos y los había 'matado' poco a poco, uno a uno. Ella se lavaba las manos y la justicia se hizo realidad.

- Ah, se nos olvidaba... - dijo Rebecca mientras cogía la pequeña lámpara que había señalado antes. Le asestó con esta, un gran golpe en la cabeza. Como esta no hizo daño ninguno, la mujer de negro lo acompañó con una fuerte patada en la rótula izquierda. La periodista se flexionó por el golpe y entonces volvió a ser golpeada, esta vez por Lydia, que lo hizo con unas tijeras que tenía escondidas bajo su traje. Las tijeras fueron directas al ojo derecho de la señorita periodista.

Al fin; Lydia y Rebecca habían triunfado en el plan ideado. Habían reunido a todos los causantes del martirio de Lydia y les habían dado justicia. Ojo; fueron muy inteligentes, ya que ellas dos no mataron a nadie. Bueno, en sí eran inteligentes. Inteligentes y muy hijas de puta...


3 comentarios:

  1. Genial!! Me ha gustado mucho la historia, de veras ^^
    Pero me he quedado con una duda: ¿por qué se alían Rebeca y Benjamin con Lydia? Sólo quieren ayudarla porque son amigos o qué?
    Un beso enorme!!

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    Respuestas
    1. ¡Hola!

      Debería subir la explicación del final para explicar este punto y algunos otros que no se resolvieron del todo. La unión de Rebecca la sabemos, fue su mano derecha en el psiquiátrico, pero de Benjamín no sabemos nada!

      ¡Un saludo! :)

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