sábado, 7 de febrero de 2015

¿Quién es? {Parte VIII}


La periodista chilló y dejó de mirar al cuerpo de Benjamín. Este colgaba del techo, en un punto de la sala por donde habían pasado. Pero, si asi fue...¿Qué ocurrió exactamente? A recordar, la viuda fue la única de los tres individuos, que aún estaban sobreviviendo, en llegar al lugar. Por lo tanto, tenía que haber sido ella ¿Cómo si no?

- Viuda, se ha dejado usted pillar - comentó el alcalde a la mujer
- Tenemos que matarte...- siguió la periodista

Pero a la viuda le daba igual lo que los otros dos dijeran de ella. Sabía perfectamente que no había sido y, por tanto, podía estar tranquila. Sí, pero.. ¿Por qué le titubeaba el labio inferior? Esas reacciones solo las tenía una persona mentirosa que estaba a punto de ser pillada, de ser descubierta. Y es que, al ser tres, la cosa se estaba cerrando más. Varias personas habían muerto aquella noche en esa mansión, el asesino debía estar ahí, debía ocultarse entre ellos y, por supuesto, para poder salir victorioso, tenía que saber mentir

- Yo... yo no he sido - intentó explicar la viuda, aunque por mucho que dijera sabía que no le valía de nada ya
- ¡Has sido la última que has llegado y misteriosamente el mayordomo cuelga por donde tú has venido! - le gritó la periodista a la mujer de negro mientras el hombre no se lo podía creer.

Ninguno de los dos podía imaginarse que la pobre viuda pudiese estar detrás de todo aquello. Pero había un interrogante más ¿Cómo podía haber sido ella la que había manipulado todo para matar a todas esas personas? ¿De qué las conocía? Y peor aún, ellos no sabían que eran los únicos que estaban vivos -y presentes- en el lugar, ya que el grupo, que formaba Benjamín con las otras dos personas, había sido encerrado de por vida, dejado a su suerte mientras morían de una forma más lenta y más trágica que todos los demás.

- No, no, escúchenme..- intentó decir la viuda sin éxito. 

Entonces entraron la periodista, el alcalde y ella en el comedor donde había empezado todo - Yo no he sido - volvió a decir la viuda mirando a las otras dos personas que tenía frente a ella. Estas dos parecían arrinconar a la mujer de negro, no dejarla escapar. Cuando, nuevamente, volvió a titubear la luz en el lugar y la tormenta de fuera rugía con más y más fuerza. No pasó mucho tiempo más, la oscuridad se apoderó nuevamente de la sala y un ruido sordo se escuchó. No se supo qué fue puesto que la voz de la periodista se escuchó; gritó y gritó como una loca. Ninguno sabía que estaba pasando hasta que se escuchó caer un cuerpo al suelo.

Una vez que la luz se encendió, la viuda yacía sobre la alfombra del lugar. Sus piernas estaban flexionadas y sus manos descansaban sobre la tela que cubría el suelo. De la cabeza le manaba un hilo espeso de sangre. Y al lado de esta, había un objeto solido; una lámpara de mesa descansaba sobre la alfombra. La periodista miró desafiante al alcalde. Ya solo quedaban dos y la duda estaba resuelta; si uno no había sido, ya había asesino.

2 comentarios:

  1. Qué bieeeeen XDXD Ya casi llegamos al final. Tengo muchas ganas de saberlo, aunque yo me estoy haciendo mis hipótesis jajaja
    Un beso

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    Respuestas
    1. ¿Hipótesis? No sé porqué, pero creo que no se acercarán... o si ¿? jajaja

      ¡Un saludo!

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