viernes, 6 de febrero de 2015

¿Quién es? {Parte VI}


La viuda miró al alcalde mientras subían las escaleras que conectaba el lugar con la habitación de Lydia y el pasillo. Pero no se quedaron ahí, el pasillo era bastante amplio y quizá había alguna habitación que no habían visto antes, por eso estaban ahí, mientras los demás grupos se repartían el lugar que quedaba. Todo ello siempre dentro de la casa, porque el problema estaba dentro, no fuera. O al menos eso pensaban.

- Señor alcalde... ¿cómo se llama usted? - preguntó la viuda y miró a la tabernera. El alcalde titubeó y miró a la mujer de negro - soy Axel, el señor Axel - dijo el hombre con cierta superioridad en su voz. Vale, era el alcalde, pero en esa mansión eran todos iguales; todos eran victimas de algún loco y peor aún, ese loco estaba con ellos.

- Aquí - dijo la viuda mientras probaba otro pasillo que no habían visto
- Está oscuro - complementó la tabernera.
- Yo tengo un mechero - sugirió el hombre y sacó de uno de sus bolsillos un pequeño instrumento.

Apretó para que la llama saliera y entonces el pasillo se iluminó un poquito - Despacio...con cuidado - aportó la tabernera que, dándose cuenta, se agarró al brazo del alcalde. Quizá eso le hacía sentirse más segura.

***

El doctor dedicó un vistazo rápido a la bibliotecaria - Vamos a la bodega, tú - Esa expresión, la forma de decirle aquello no fue la correcta. Entonces, la bibliotecaria miró al hombre - ¡Jasper! Ya te he dicho que no me llames así, no te dirijas a mi de esa manera, por favor - se acercó a él la joven chica.

Jasper abrió la puerta de la bodega y entró en esta - El asesino puede esconderse aquí ¿no? - volvió a sugerir el hombre que, por su edad, parecía ser un experto en su área, parecía. Miró a la mujer y la contempló un segundo en silencio, dejando que la triste luz que inundaba la bodega, se reflejase sobre sus caras.

- Tu me conoces desde hace siete años, Jasper. Nunca me había puesto tan nerviosa - comentó ella
- ¿No crees q...? -
- Calla. No creo que sea eso - le interrumpió la mujer mientras caminaba con él.

¿Pero qué conexión había entre ellos? ¿Por qué se conocían? ¿Quienes eran? Eso de verdad era un bombazo. Ninguno había dicho nada al otro cuando estaban con los demás. No habían abierto la boca.

***

- Benjamín, vamos a las salas que están cerca del comedor - dijo la periodista al joven mayordomo.
- Pero ahí puede estar el asesino ¿No te parece?
- Sí, pero si nos quedamos de brazos cruzados, seremos los siguientes - susurró una vez más y comenzó a andar - ¡Vamos! -

El mayordomo negó con la cabeza, levantó esta y suspiro al aire, mirando al techo sin mirar, con la vista perdida, cansado de lo que estaba pasando. No se podía creer que algún asesino pudiese estar en la mansión, algún asesino que había acabado con Lydia y el sacerdote

***

- Jas....Jasper - intentó decir la bibliotecaria, pero no pudo vocalizar nada. Cuando quiso salir a un sitio que estuviera iluminado pudo verse que la sangre le caía a chorros por el cuello y se perdía en su pecho

- ¡¡Anne!! ¡¡Anne!! - gritó varias veces el doctor y se acercó corriendo a ella. Hacía unos minutos se habían separado el uno del otro, habían decidido investigar por su cuenta, pero el resultado final no era el esperado

- S....Sé qui...quien es el as...ases..asesino - intentó tragar saliva mientras se abrazaba a Jasper. La sangre que le caía era más que antes, un chorro rojizo desteñía la tela del traje que ella llevaba. Le habían acuchillado por debajo de la nuez; un cuchillo casi le traspasó esta. Podía verse, pues tenía un gran tajo - S...Sé qui..quien es..- volvió a repetir.

- ¡¡Anne!! - siguió gritando él.
- Es... es... es...- entonces cerró los ojos y volvió a abrirlos - Est...Estamos e...equi..equivoca...equivocados... - volvió a intentar tragar saliva y entonces su cuerpo dejó caer muerto el peso de los brazos.

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