domingo, 8 de febrero de 2015

¿Quién es? {Parte IX}


Llegaba la tensa situación que ambos no esperaban. ¿Acusar al otro e intentar no morir en sus manos? Una tarea muy jodida; acusar y huir. No, ninguno de los dos tenía narices para acusar al otro y salir vivo para contarlo. La periodista miró al alcalde y después echó un vistazo al cuerpo de la viuda, cuerpo que yacía en el suelo con un espeso hilo de sangre manándole de la cabeza. El objeto con el que le habían golpeado, era pesado, o al menos lo parecía, por tanto, el golpe podía ser mortal. Y así había sido; quien fuese el asesino de los dos, se había cepillado de un plumazo a la viuda, la pobre viuda que ya debería haberse reunido con su marido y con los demás presentes de aquella cena fatídica.

- Señ....señor al...alcalde olvidemos todo lo que ha pasado. Digamos que ambos no estuvimos presentes en la mansión y todo estará arreglado. Con su poder, al ser alcalde y mi reputada historia a la hora de manipular noticias, no tendremos problemas - la periodista miró por un instante al alcalde que seguía viendo el cuerpo sin vida de la viuda. Como era de esperar, el alcalde asintió a todo lo que la mujer decía. Aunque, si hacían eso... ¿no había asesino? ¿Quién había matado a todas esas personas? ¿El alcalde? ¿La periodista? - Cr...cr...creo que....- siguió hablando la periodista - pens..pensándolo mejor diré que usted ha sido la mano negra que estaba detrás de todo esto... - cuando la mujer dejó de decir eso echó a correr por el comedor, buscando una escapatoria.

Siguió y siguió corriendo hasta llega a la sala donde el cuerpo de Lydia y el del sacerdote descansaban. Como la mujer no vio en que parte de la sala se encontraban se topó con el de la señorita anfitriona y se cayó al suelo. Se golpeó la cabeza contra la alfombra pero no le ocasionó ningún problema - ¡Maldita puta! Lo fácil que habría sido hacer lo que decías - dijo el alcalde mientras se adentraba en la sala que estaba ella - Supongo que esa bocaza de periodista no te permitiría traicionar tus principios ¿verdad? - cada vez se estaba acercando más a la mujer; ella áun seguía en el suelo. No podía moverse, sus ojos habían entrado en contacto con los ojos inexpresivos de Lydia. La miraban, la penetraban y hacían que la madura periodista comenzase a llorar - Ven aquí, señorita Docks - Axel dijo esto con cierto tono jocoso. No le había gustado la periodista desde un comienzo; bueno, no le había gustado nadie puesto que, exceptuando la tabernera, no podía conocer a nadie más, nunca había tratado con ninguno de ellos ¡Tampoco conocía a la tal Lydia de Boer!

- Se...se..señor al...alcalde...le juro que no le di...diré na...nada - el alcalde la escuchó y se llevó las manos a la cabeza, pensando que aquella mujer debería haber muerto la primera, que parecía ser una dura pero al final era una mierda - nada - concluyó la periodista. Ella aprovechó ese momento que estoy diciendo de despiste de Axel y se levantó de la alfombra para seguir corriendo por el lugar. Atreviendose con todo, se cruzó en el camino del alcalde y salió corriendo escaleras arriba, dirección segunda planta.

El alcalde no fue menos y salió corriendo detrás de ella, sin poder justificarse por aquellas expresiones, sin poder decirle a la mujer que él no había sido, que la situación le había superado, que él jamás podría matar a nadie, que no los conocía - Señorita, señorita - comenzó a decir Axel mientras seguía corriendo - Yo... no... - intentó decir él, pero cuando quiso darse cuenta, él había pegado con su cabeza en una pared. La carrera había tenido un mal final para él. Se había abierto la cabeza y había muerto en el acto.

Llegados a este punto solo quedaba la periodista ¿Había sido ella quien había matado a todas esas personas? Ni idea. La mujer salió de su escondite y se fijó en el cuerpo sin vida del alcalde, pero lo que más le llamó la atención es que una de las puertas, de aquella planta, estaba abierta. Y daba la casualidad que en ese momento, las escaleras, detrás de ella, crujían ¿Quién cojones podía ser? ¡Solo quedaba ella con vida en esa casa! Todos los demás habían muerto.

2 comentarios:

  1. Vale, ahora sí que toca el último, no? Qué ganas!!!!! No sé si mis teorías serán ciertas, pero no puedo evitar crearlas jajaja
    Espero que no tardes en actualizar, aunque eres bastante rápido así que no me preocupo. Un besoo

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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