domingo, 15 de febrero de 2015

Charlotte {Parte II}





Charlotte sabía que no tenía nada que hacer; Jeff no se volvería a fijar en ella. Si toda la gente tenía razón, era una mujer huesuda andante. Pero lo era por un problema sobre la anorexia que terminó siendo psicológico - Jeff, te quiero - volvió a repetir la pelirroja, en silencio, para nadie. Pero no, Jeff ya se había ido y no estaba ni estaría. - Ya no hay nada que pueda hacer - suspiró mientras acariciaba a los dos gatos - ¿Qué será de vosotros, eh? - susurró y escribió una nota en la que ponía

' Ambos son muy cariñosos. Terry tiene un problema de oído y es sordo. Solo espero que, quien se quede con ellos, los cuide. Son muy sensibles y les encanta que les acaricien bajo las orejas. Por favor, sea quien sea, traten con respeto a estas dos personas. Yo las quiero mucho pero no puedo hacer nada mejor por ellos. Los quiero mucho y mi corazón siempre estará con ellos. '

¿Por qué estaba haciendo todo eso? Pues no había alguna otra explicación. Solo podía ser eso; comprendiendo a Charlotte, no podría tomarse aquello por otro camino. Ella ya había hablado y pasaría todo lo que tenía que pasar.

***

Jeff desbloqueó su móvil y contempló que tenía un mensaje en él. Abrió el mensaje y empezó a leer

' Jeff. Ya sé que no soy lo que tú quieres, sé que te he traido muchos problemas y también sé que si me marcho será mejor para los dos. Tú tienes razón, soy una jodida enferma, una huesuda que no se merece nada en esta vida. Pero es que si no tengo tu cariño, no merezco nada más; sin ti, nada. Sin mi, probarás '

Jeff tragó saliva y volvió a leer el mensaje. Un ruido, tras de él, le sacó de sus problemas. Alessa se removía en la cama, semidesnuda, pero el chico ya no le hacía caso a la morena. Leía y releía el mensaje sin saber que significaban sus últimas palabras ¿Acaso no estaba pensando en....? No. Jeff quería desechar esa idea pero no era capaz. Estaba nervioso, sus dedos temblaban sobre el móvil como un flan tiembla en un molde de cocina. Llevó una de sus temblorosas manos a su boca y se tapó esta. Mientras tanto, Alyssa parecía despertarse. El chico apartó de allí su móvil e intentó aparentar normalidad, pero no lo consiguió - ¿Jeff, te pasa algo? - Alessa ya se había dado cuenta.

***

Ya no había vuelta atrás. Charlie suspiró y descendió la vista. Estaba a una altura lo suficientemente perfecta para quedarse en el acto. El golpe no le dolería pues antes de chocar contra las piedras, la simple impresión de la situación le habría reventado el corazón. Su cuerpo caería al agua y chocaría contra las piedras, rompiéndose la cabeza y dejando al lado esta vida de mierda. Además todo esto estaba tan bien propiciado por el poco peso de la pelirroja. Ya, en cuanto soltó las manos de la barandilla, sabía que no había vuelta atrás. Uno, dos, tres... en pocos segundos habría muerto antes de impactar contra el suelo.

***

Charlotte murió un domingo por la mañana, muy temprano. A nadie le importaba, nadie se interesaba por ello; Charlotte no había sido nada en la vida; solo le echarían de menos sus dos gatitos. Pobres gatitos. Era una de esas mañanas de febrero; hacía frío y no había mucho entusiasmo en el paisaje. Las condiciones climatológicas no acompañaban la situación. La policía supuso que la chica se había suicidado hacía tan solo unas horas, pues su cuerpo aún no estaba gélido del todo pero si hierático.... 

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Entonces ocurrió, la joven chica se despertó con una profunda angustia en su pecho. En cuanto abrió los ojos y pudo focalizar bien su atención, encontró a Minzzy y Terry sobre el nórdico de su cama. La pelirroja esbozó una gran sonrisa, pero aún mayor fue la que hizo después. Giró su rostro hacia la izquierda y miró como Jeff dormía a su lado. Más que dormir estaba babeando la almohada ¡Dios, que asco! Feliz, la chica, cogió su móvil, acercándose a la mesilla de noche que tenía a su derecha, y desbloqueó este. Atónita, vio que tenía más de 142 Whatsapp's, 2 sms's y una petición en Facebook. Varios de esos Whatsapp's eran de amigos y familiares. Como si de una niña nerviosa se tratara, abrió una de las conversaciones que tenía y leyó 'Te quiero, cariño. No cambies nunca'. Sus rosados labios dejaron a la luz sus estáticos dientes. Entonces abrió otra conversación; abrió la que estaba formada por su familia. Todos ellos le escribían deseándole felicitaciones por su cumpleaños. Entonces, dejó el móvil sobre el nórdico, contempló a sus gatos mientras dormían y se abalanzó sobre Jeff. Comprendió que había tenido una mala pesadilla y que tenía varias relaciones. Su familia la quería y Jeff jamás se había ido de su lado. Solo una mala pesadilla. Alessa era producto de un mal sueño, esa tía no existía.


Fin

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