lunes, 26 de enero de 2015

¿Quién es?



Rebecca tocó a la puerta un par de veces. Cuando iba a hacerlo una tercera, la puerta se abrió y en ella apareció un hombre de unos treinta y muchos años - Bienvenida, Viuda, aún no ha llegado nadie -  ¿Viuda? ¿Había llamado a la mujer viuda? Sí, la verdad es que no se equivocaba, la mujer había enviudado hacía tan solo un par de meses y la noticia salió en los periódicos; salió porque él era un gran magnate de los negocios - Lo siento mucho por usted, viuda. Espero que la velada sea agradable, pase cuando quiera - el tipo que había abierto la puerta se movió para un lado dejando que la viuda entrase. Seguidamente guió a la mujer hacia una gran sala en la que se encontraba una mesa con bastantes sillas a su alrededor ¿Se trataba del sitio donde iría a cenar?



El estimado señor Alcalde aparcó su cochazo cerca de la puerta y se bajó de él. Se puso el abrigo negro y fue corriendo hasta situarse cerca de esta. Aporreó la madera y esperó a que le abriese quien fuera. Como nadie le abría la puerta, pudo sacar la carta pequeña que le habían enviado. En ella se podía leer que ese era el sitio justamente citado y la hora era la exacta. Sin embargo, antes de guardar la carta en uno de los muchos bolsillos de su abrigo, le abrieron la puerta. El hombre que estaba tras esta era el mismo señor que habia respondido e invitado a entrar a la viuda. El proceso fue el mismo, el Alcalde entró y fue hasta la sala principal donde la viuda estaba sentada esperándole a él y a los demás.

***

A los cinco minutos siguientes, comenzó a llover aunque aún seguían llegando invitados. Una mujer rubia de unos cuarenta años, un hombre calvo vestido de negro y una chica joven se encontraron en la entrada del lugar. Compartieron risas y alguna que otra pregunta; pese a la realización de estas, ninguna tuvo respuesta ya que, el mismo hombre que había recibido a las anteriores visitas, volvió a desempeñar el mismo rol ¿Tendría que ser el mayordomo del lugar, no? Las tres personas entraron tras el hombre, se sentaron en una silla cada uno y esperó por si pasaba algo más o podían empezar a cenar. Aunque de ser así, el mayordomo ya les habría traído algún plato.

- Toc Toc - volvió a repetirse ese sonido. Esta vez vinieron dos personas más, un hombre de unos cincuenta años y una mujer treinteañera. El mayordomo nuevamente volvió a repetir todo el proceso. Los invitados fueron a la sala y caminaron hasta sentarse en sus respectivos asientos. - Buenas noches a todos - dijo el hombre. Parecía ser bastante educado. 

***

El mayordomo alzó la voz - Bienvenidos sean a este lugar. Lamentamos las molestias que les haya podido causar la meteorología. Sin embargo, como muestra de agradecimiento, el sujeto que firma como L. D. B. les ha invitado a una cena de gala en la que ustedes podrán charlar amistosamente - el mayordomo caminó por el lugar y empezó a presentarlos - Señores, ustedes son; la viuda - miró a la señora Rebecca - el señor alcalde, la señorita tabernera del pueblo - les señaló a ambos - el sacerdote, doctor y la señorita bibliotecaria - no podía ser, faltaba una persona que nombrar - ¡Ah! Se me olvidaba ... contamos con la buena presencia de la señorita Docks, del diario del lugar - el mayordomo le sonrió - Y yo soy Benjamin, su mayordomo esta noche - Seguía faltando alguien más, una persona ¿Quien sería?

2 comentarios:

  1. ¿El anfitrion? No se o.O me ha dejado intrigada
    Estare esperando el proximo capitulo
    Un beso!

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    Respuestas
    1. ¡Ya tienes la segunda parte!

      Me alegro de que te haya intrigado

      ¡Un beso!

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