lunes, 5 de enero de 2015

Érase una vez {Parte II}



01:00

Annita miró a Lil y le depositó un beso en los labios. Ya no sabía que hacía puesto que el alcohol ingerido había sido mucho, había sido demasiado incluso para la chica morena - Ey, Lil, vámonos a dormir, preciosa - le dijo a la pelirroja antes de dirigir una mirada hacia Ramón - Ramón, Charlie, hora de irse a planchar la oreja - enseguida tiró la lata que tenía en la mano y devolvió una mirada a Lil.

2:15

Ramón codeó a Lil mientras esta seguía dormida. Un minuto o dos tardó en reaccionar. Abrió sus ojos verdes y miró al chico - ¿Ya es de día, Ramón? - el chaval negó con la cabeza y se llevó los dedos a los labios, sugiriendo que Lil se callase para que se pudiese escuchar lo que sonaba fuera del lugar. Era extraño porque aquel lugar estaba perdido en mitad del campo, entre árboles y árboles ¿Qué iba a sonar? ¡Seguro que era Ramón que seguía con el pedo aún! - Vete a tomar por el culo, tú - Lil se dio la vuelta para dormir pero escuchó algo que estaba chocando las paredes, las ventanas. Recordemos que los chicos habían cerrado bien las ventanas para que no hubiera problema a la hora de dormir - ¡¿Qué pollas ha sido eso tío?! - volvió a voltearse la pelirroja y miró a Ramón, para ese entonces, Carlos y Annita ya estaban al lado de los dos chicos. Aquello parecía que seguía dando en las ventanas mientras tarareaba una melodía indescifrable. La melodía ponía los pelos de punta ¡Como para no! Eran las 2:15 de la mañana, estaba solos perdidos en el bosque, en un lugar donde nunca habían estado y parecía que algún jodido loco quería asustar a nuestros chicos. La melodía se silenció y esta vez se cambió por un llanto agobiado de una chica joven. A su vez, todas las ventanas sonaban, sonaban golpes en ellas, pero ninguno de los chicos tenía cojones para salir a ver que pasaba.

5:00

- ¿Qué hora es? - preguntó Ramón a Carlos y este le respondió con 'Las 5:00'. Llevaban más de dos horas despiertos, escuchando como aquella voz de chica seguía aporreando las ventanas del lugar 'Marchaos de aquí, esto es mio' Se logró a entender a la voz. Entonces a Ramón se le ocurrió algo - Eh, pon la grabadora en tu móvil - Carlos obedeció y encendió su móvil. Para entonces, ninguno mostraba ápices de borrachera. Lil estaba llorando en una esquina, arropada hasta los ojos con la manta de su saco de dormir. Quería dormir y dejar toda esa mierda en paz, quería irse del lugar y no volver nunca más. La voz cambiaba su tono y continuaba susurrando, cantando y obligando a que los habitantes de ese lugar se marcharan. Por fin, todo acabaría tarde o temprano.




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