lunes, 22 de diciembre de 2014

Muertos Vivientes


¡Ya estaba aquí! La noche de los muertos vivientes había llegado; las calles se llenarían de niños que portarían cubos vacíos, cubos en busca de caramelos y chuches de esas que picaban los dientes a todas las personas. Además de llevar esos cubos, los niños portarían sus mejores trajes, las perfectas caretas para asustar; sin embargo, ahí, dispuesto a entrar en acción, estaba Jackie Doll. Doll era un joven que tenía unos 15 o 16 años y aparentaba ser normal, pero no lo era. Era un chico diferente, un chico que no jugaba, reía o lloraba como los niños de su edad; era, muy diferente a ellos.

 - ¿Truco o trato? - se oyó decir en una de las múltiples calles del pueblo. A continuación, solo sonó un grito desgarrador; un grito indescriptiblemente acojonante - Así se hacen las cosas - se volvió a escuchar en aquel mismo lugar. Sin duda, algo había pasado, algo malo ¿Pero el qué? Ahí solo estaba Jackie. ¿Él podía haber hecho algo? No, era diferente, pero solo era un niño, un tímido niño. Cierto es que, en alguna etapa de su vida, desarrolló brotes psicóticos; aunque por mucho brote que le diese en la actualidad, aquello que había pasado en esa casa, sería de gente muy desequilibrada; aquella barbarie era indescriptible. No, no podía haber sido él ¿O si?


***
La noche que se cernía sobre el pueblo era apagada, gris, oscura; de todo menos buena. Pero, para ello, las calles estaban llenas de niños, disfrazados de brujas, magos e incluso de superhéroes ¿Truco o trato? En esa noche había de todo, aunque naturalmente primaba más el trato, ya que si no, aquella persona que hubiese desentonado, podía acabar mal...

 [...]

 - He dicho que te vayas - espetó un hombre mayor a la figura del joven Jackie - Fuera, chico... ¿Estás sordo? - el hombre se acercó a él, cuando Jackie se coló en su casa y provocó que el anciano se asustase, visto aquella rápida acción. Como consecuencia de aquello, el pobre anciano cerró la puerta de su casa, golpeando con la espalda esta - Vete o llamaré a la policía y a tus padres - Entonces Jackie se quitó la careta y contempló el mundo, por primera vez, sin ella. El anciano, patidifuso, se llevó la mano derecha al corazón mientras sentía como el brazo izquierdo se le iba poniendo rígido...

 ¿Qué habría pasado?

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