martes, 23 de diciembre de 2014

Las 3:00

- ¡Bienvenida a nuestra nueva casa cariño! - gritó entusiasmado Mike a su esposa Clare cuando entraron en la que sería su nueva casa. No les había costado mucho esfuerzo poder haberse hecho con aquella perfecta gloria. Pero ¿Realmente valdría la pena mudarse a la casa que justamente aguardaba un lago en sus proximidades? - Seguro que aquí los niños se divertirán, cariño - volvió a repetir el hombre moreno, entrando una caja marrón, gran caja, al salón - Jess y Ricky estarán muy a gusto pese a que no hay niños cerca - dicho esto se acercó a su mujer y le dio un beso en los labios. Después, al minuto, se alejó y marchó al coche para coger otra gran caja.

 ***


El reloj de la mesilla de Mike marcaba las 2:59 de la noche. Mike y toda su familia estaba durmiendo tranquilamente en sus camas; Ricky y Jess tenían que compartirla, puesto que aún no había habido tiempo material para montar ambas camas. Mike roncaba, Clare estaba abrazada a él, pero en esa habitación había alguien más. No, no estamos hablando de Ricky, ni de Jess ¡Incluso tampoco de Shooty; el perro! Entonces el reloj de la mesilla marcó las 3:00 y una suave melodia empezó a sonar por toda la casa; una suave melodia que a saber de donde salía. Esa melodía la acompañaba una voz de un niño; una voz que no decía nada en concreto, solo 'hacía coros' a la suave melodía.

 [...]

- Jess, vamos a jugar al lago - empezó a reir Ricky y, en la cara de este, se marcaron unas chapetas rojas. Jess asintió, le dio la mano a Ricky y ambos salieron corriendo hasta el embarcadero que había. Una vez que llegaron allí, se sentaron sobre la madera de este y miraron el agua. Entonces, Ricky volvió a hablar - Jess, ayer no te callabas por la noche - Jess miró al chico y negó con la cabeza - ¡Fuiste tú, te escuché cantar, Jess! - Ricky le golpeó, suavemente, en el brazo y de un salto entró en el agua. Jess no tardó en seguir el proceso de su hermano.

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