viernes, 26 de diciembre de 2014

Las 3:00 {Parte III}

Jess y Ricky caminaron en silencio, intentando hacer el menor ruido posible pues no iban a despertar a su madre, solo querían investigar por su cuenta ya que alguna vez tendrían que hacerse mayores y aquello, pese al miedo que podían pasar, sería una buena oportunidad para madurar. Ricky era mayor que su hermana Jess; él tenía 9 años y ella dos años menos que él - Mamá se despertará - le susurró Jess a Ricky y el chico negó. Ya estaban lejos de la habitación de sus padres. El sonido seguía siendo suave; lo que fuese seguía tarareando una cancioncita sin ritmo fijo; la voz aquella se había mezclado de tal manera que parecía la de un hombre o .. ¿Era realmente un hombre? Ricky le dedicó una mirada cómplice a Jess y ambos siguieron caminando hasta el foco del sonido. 

 La escena que contemplaron ante sus ojos fue indescriptible. Algo, tras la oscuridad, parecía estar colgado del techo. Y ese algo parecía una figura humana. Efectivamente, cuando los niños se acercaron al bulto que colgaba del techo, pudieron ver un gran horror. Con una sonrisa, su padre les miraba. Tenía los ojos abiertos y el rostro pálido; lo más macabro de todo era esa sonrisa. Jess rápidamente chilló y se cayó al suelo -¡Mama!- gritó Ricky y se acercó a su hermana. Ambos empezaron a llorar y seguían gritando hasta que su madre se hizo presente en el lugar - Oh, dios.. ¡Mike! Niños, no miréis... - pero ya era muy tarde, los niños habían visto a la figura de su padre, al cuerpo de este sin vida y lo más jodido es que les sonreía.

[...]

Entonces Ricky abrió los ojos. Estaba sudado y le dolía la cabeza - ¡Mamá! - chilló Ricky y miró a su madre, quien estaba frente a él, en la cama. Jess dormía al lado de Ricky y Mike permanecía agarrado al marco de la puerta - Venga campeón, que mañana nos mudamos a la nueva casa, ahora duerme, es muy tarde... - dijo Mike a su hijo e inmediatamente el reloj pitó, señalando una nueva hora; marcaba las 3:00 de la madrugada y en ese momento Ricky adquirió un tono rojizo en sus pequeños ojos. Para entonces, cuando el niño sonrió, sus padres se habían marchado a dormir.

2 comentarios:

  1. o____o
    Un poco epic el final del relato. Mi hermano y yo aún seguimos flipándolo. ¡Has dejado el listón muy alto! ¡¡Sigue así!! ;D

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  2. wOOOHHH ESTE ES EL QUE MÁS ME GUSTA DE TODOS!! Dios qué final... tan perturbador y genial y escalofriante y y y ... ejemm, bien hecho.
    PD: Me cuesta un poco encontrar tus relatos, quizás vendría bien que lo organizaras de manera que fuera más sencillo y así más gente se animaría a leerlos. Sólo es una sugerencia ehh, no quiero obligarte a nada. Un beso ^^

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